Home / Todos / Emocionalidad / Ansiedad / Ansiedad, disminuir los síntomas
ansiedad

Ansiedad, disminuir los síntomas

¿Qué es la ansiedad?

Ansiedad es el nombre que se le da a una respuesta fisiológica del organismo caracterizada por intensa inquietud, excitación, sentimientos de pérdida de seguridad y alteraciones de la estabilidad emocional.

Tiene componentes psíquicos y físicos muy precisos, compartidos por todas las personas, de todas las razas, e incluso por muchas otras especies animales, relacionados a la necesidad de afrontar un peligro inminente.

Ante un peligro inminente (que puede ser real o que uno imagina real) el organismo debe realizar determinadas acciones fisiológicas, físicas y cognitivas, destinadas a concentrar los recursos para afrontar el peligro. Es decir, para hacer frente al peligro o escapar de él, necesitamos que el organismo haya concentrado recursos y resista el desgaste que implica la respuesta defensiva.

Por ejemplo, física y fisiológicamente el organismo se prepara para atacar el problema, o escapar de él, concentrando la sangre. Incrementa la presión sanguínea (de modo que hay menor cantidad de sangre circulando por la piel, lo cual es muy importante si sucede una lesión, un corte; también habrá menos sangre destinada a la digestión, y se utilizará mayor cantidad de sangre para aportar oxígeno a los músculos, incrementando la tasa cardíaca y respiratoria).

Desde el punto de vista cognitivo, se ha observado que ante situaciones de temor o peligro se incrementan los recursos cognitivos destinados a los procesos atencionales (rastreo del contexto y selección de estímulos relevantes). Es decir, ante una situación de peligro, el cerebro contribuye a resolver el problema, o escapar de él, atendiendo con mayor velocidad y precisión todos los estímulos del contexto, que ante una situación sin peligro.

Síntomas físicos más comunes en situaciones de ansiedad:

  • Taquicardia
  • Temblor, mareos
  • Sensación de falta de aire
  • Sudoración
  • Náuseas
  • Vómitos
  • Tensión muscular
  • Opresión del pecho
  • Cansancio
  • Malestar estomacal
  • Generalmente también afecta el sueño y el descanso, el deseo sexual, y el apetito

Síntomas psicológicos más comunes en situaciones de ansiedad:

  • Temor a perder el control
  • Deseos de escapar (muchas veces aunque no haya un peligro a la vista)
  • Incertidumbre y dudas
  • Sensaciones de despersonalización (en donde uno siente como si estuviese viviendo una película), cuando la ansiedad es muy intensa

Síntomas cognitivos más comunes en situaciones de ansiedad:

  • Alteración en los procesos atencionales, generalmente incremento agudo de la velocidad de procesamiento y rastreo y para la focalización atencional, pero puede llevar a una menor apertura atencional para la actualización de la información del contexto, llevando a errores atencionales por omisión (desatender estímulos) y comisión (conductas impulsivas).
  • Disminución significativa del tiempo del sostén atencional
  • Fallas en memoria y aprendizaje
  • Agotamiento mental
  • Razonamiento y toma de decisiones apresuradas, por menor tiempo dedicado al procesamiento y revisión de consecuencias.

¿Cuáles son las consecuencias de la ansiedad?

Además de provocar alteraciones en el rendimiento personal, en las actividades laborales o académicas e interferir en las interacciones sociales, si la situación de ansiedad se sostiene durante mucho tiempo, sobreviene una etapa de cansancio físico, cognitivo, anímico y psicológico, que configura una situación de estrés y posible depresión.

¿Cuanto es “mucho tiempo” para que una reacción de ansiedad provoque estrés?

Dependerá de cada persona, porque implica la cantidad de recursos físicos, cognitivos y anímicos, que tengamos para sostener el rendimiento dentro de promedios normales.

Pero más allá de las diferencias individuales, lo preocupante es la falta de la resolución del problema.

Al igual que en situaciones de incertidumbre constante.

Una de las principales variables que sostienen los estados de ansiedad, son aquellas en las cuales no tenemos control personal para resolverlas, o que tenemos una elevada incertidumbre sobre sus comportamientos (en qué momento sucederá algo, de qué manera, o cuáles consecuencias podría tener sobre nosotros o sobre las personas que son importantes en nuestra vida).

La incertidumbre es “mala consejera”, porque inevitablemente trataremos de imaginar e hipotetizar los sucesos posibles, resolvemos mentalmente las situaciones, como un modo de elaborar la ansiedad, generando situaciones mentales de ensayo de respuestas y consecuencias.

Pero, anunque sostengamos una actitud positiva frente al problema, y aunque consigamos imaginar todas las posibles respuestas y consecuencias, no se está en determinado lugar hasta que llegamos, y mientras eso no suceda, nuestro organismo no puede dejar de destinar recursos a la defensa, generando “posicionamientos apropiados”, es decir repitiendo las respuestas fisiológicas, físicas, cognitivas y emocionales mencionadas.

¿Cómo debemos afrontar una situación de ansiedad?

Cuando nos encontramos en una situación de ansiedad sostenida, es muy importante hacer al menos las dos siguientes acciones:

  1. Identificar el problema y objetivarlo en pasos a seguir para su resolución.
  2. Cuidar la salud física y mental, porque nuestro organismo estará expuesto a las variaciones fisiológicas, físicas y cognitivas mencionadas por un tiempo que tal vez no podemos determinar.

Con respecto a identificar el problema y objetivarlo en pasos a seguir:

Cualquier situación de desajuste fisiológico, sostenido por un tiempo considerable, que consuma nuestras reservas, puede ocasionar el inicio de patologías, como hipertensión arterial, diabetes, úlcera péptica, además de las deficiencias en atención, memoria, resolución de problemas, impulsividad, irritabilidad, y agotamiento, disminuyendo nuestra productividad personal, nuestra capacidad para disfrutar de las cosas que nos hacen bien, y nuestras interacciones sociales.

Si no tenemos posibilidad de resolver el problema, porque no depende de nuestras acciones o nuestras fuerzas, sino de variables externas, entonces tendremos que prepararnos para resistir pero con el objetivo de salir de la situación lo antes posible.

Dedicaremos nuestro pensamiento a desarrollar estrategias de escape o evitación. Es decir, si no podemos resolver una situación que nos afecta demasiado, lo razonable es escapar de allí cuanto antes.

Con respecto a cuidar nuestra salud física y mental:

Como primer medida, debemos recuperar o mejorar nuetros hábitos de sueño, alimentación, hidratación, descanso y recreación.

Esto le permite al organismo recuperar energías físicas y mentales para continuar afrontando la situación aversiva. La fisiología de nuestro organismo cumple ciclos, y para ello necesita alternar momentos de gran actividad con otros de menor actividad y desgaste.

Síntomas físicos:

  • Ejercicios de relajación.
  • Ejercicios físicos programados, graduados, para mejorar la oxigenación.
  • Alimentación sana y controlada por un profesional en el mejor de los casos, para ayudar a evitar o controlar la aparición de gastritis, diarrea, vómitos, y disponer de la energía necesaria para sobrellevar la situación de ansiedad.
  • Intentar recuperar (e incluso incrementar) el tiempo de descanso y sueño, utilizar música relajante, controlar la iluminación, aprender a relajarse y disfrutar del descanso (con un poco de práctica se consigue).

Síntomas psícológicos:

  • Anticipar los peligros de manera lógica y tratando de valorar la realidad lo más objetivamente posible.
  • Conservar el criterio de realidad, y no dedicarse a solucionar mentalmente problemas que no existen o que no han sucedido todavía (“y si hubiese pasado esto???…o aquello?, ?..¿y si pasa ésto…?”).
  • Evitar los reproches continuos acerca de algo que no podemos solucionar, o que esté fuera de nuestro alcance la posibilidad de modificar algo.
  • Aprender a tolerar la frustración. Luchar contra los síntomas o el temor a sufrir ansiedad provoca justamente más ansiedad. Las personas que poco a poco aprender a tolerar las reacciones, también aprenden poco a poco a disminuirlas, e incluso a evitarlas.

Síntomas cognitivos:

  • Para disminuir la posibilidad de cometer errores de atención trace una agenda concreta de las actividades que debe realizar, estime los tiempos, planifique las actividades y trate de seguir el plan. De este modo reducirá las situaciones imprevistas y la presión por el cumplimiento de obligaciones. Podrá cumplir con todo si dedica un momento a establecer prioridades para el día, y poco a poco reducirá la falta de concreción de tareas y trámites.
  • Ejercicios de relajación
  • Ejercicios cognitivos, mediante software o cuadernillos de estimulación cognitiva. Los ejercicios cognitivos, organizados adecuadamente, con complejidad creciente, y adaptados a cada persona, pueden mejorar el desempeño de las habilidades cognitivas. Son comparables a los ejercicios físicos para las habilidades físicas.

Cuando la situación nos presiona demasiado siempre es conveniente buscar ayuda profesional, y sin esperar hasta que el problema ya haya causado la pérdida de nuestra salud física, psíquica, cognitiva, o emocional.

 

 

Sobre Jorge Quiroga

Licenciado en Psicología, Universidad del Aconcagua, Mendoza, Argentina Estudios: Maestría en Neuropsicología, Instituto Escuela, Hospital Italiano de Buenos Aires, Argentina

Check Also

family-469580_640

El Amor y los valores sociales

El amor y los valores sociales son fundamentales para el desarrollo de cualquier persona y ...

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *