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deseo y recompensa

Deseo y Circuito de Recompensa

Deseo: Gustar y querer

Rita Carter, en su libro El Cerebro, menciona que el deseo es un impulso complejo que refleja las preferencias personales, y que puede ser entendido como formado por dos componentes diferenciables: Gustar y Querer.

El gustar se relaciona con el placer, es decir, estimula conductas que pueden provocar placer.

El querer se relaciona con una necesidad real de algo, y estimula conductas tendientes a conseguir aquello que se necesita.

Algunas acciones pueden cumplir los objetivos de ambos componentes, actividades que necesitamos y que nos gustan, por ejemplo: el comer, la actividad sexual, o el dormir.

Cuando hay un solapamiento de ambos componentes se conforma un deseo valioso para la supervivencia.

Sistema límbico:

Carter menciona que a nivel subcortical, en el sistema límbico, se registra un impulso, provocado por un estímulo externo o interno, que impulsa conductas para conseguir la disminución de la tensión a través de una recompensa (liberación de neurotransmisores opiáceos).

Corteza cerebral:

El impulso registrado en el sistema límbico puede ser estructurado a nivel cortical como un deseo (con los componentes de querer y gustar), logrando además niveles de consciencia. Si las conductas consecuentes al impulso, devenido deseo, consiguen la recompensa, e nivel cortical se registrará un estado de satisfacción.

Sistema límbico: Impulso – Recompensa

Corteza cerebral: Deseo – Satisfacción

Algunas cosas que creemos que nos puede provocar placer o satisfacción son importantes estímulos generadores o moduladores de los comportamientos.

Sin embargo, también se trata de un circuito relacionado con todos los tipos de adicciones.

Adicciones:

En las adicciones se observa una importante división entre el gustar y el querer, ambos componentes que conforman el deseo. De modo que un adicto llega a un extremo en el cual sus conductas están dirigidas a conformar un querer, es decir una necesidad. Ya no importa en estos casos si provoca o no determinado placer, lo importante es cubrir una necesidad.

En las adicciones, el equilibrio neuroquímico que controla las reacciones de supervivencia, necesitará de una serie de comportamientos repetitivos, impostergables, tendientes a conseguir recompensas, caso contrario se padecerá de una profunda sensación de insatisfacción o displacer.

A nivel comportamental y emocional, se observarán estados de ansiedad,  que impulsan conductas tendientes a generar neurotransmisores opiáceos, ya que estos neurotransmisores liberados por el circuito de recompensas, brinda algún equilibrio neuroquímico, al menos de manera temporaria.

Recompensas:

La vía neural de la recompensa se inicia en el área tegmental ventral, y la producción de dopamina se desencadena en el núcleo accumbens, estimulando grandes regiones corticales, principalmente las cortezas prefrontales, regiones relacionadas con la percepción consciente de placer y satisfacción.

 

Bibliografía:

Carter, Rita. El Cerebro. Ed. Cosar. 2011.

 

Sobre Jorge Quiroga

Licenciado en Psicología, Universidad del Aconcagua, Mendoza, Argentina Estudios: Maestría en Neuropsicología, Instituto Escuela, Hospital Italiano de Buenos Aires, Argentina

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One comment

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