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Buen alimento, mejor pensamiento y emocionalidad

Afortunadamente cada vez tomamos mayor consciencia sobre la importancia de la calidad de los alimentos que consumimos a diario y de los beneficios futuros e inmediatos de una dieta saludable.

Una gran cantidad de estudios encuentran que existe una relación directa entre el tipo de alimentación y la conservación de la salud.

Una alimentación inadecuada, insuficiente, o cargada de productos químicos, más tarde o más temprano, puede provocar casi cualquier tipo de enfermedad, y/o se relaciona con el agravamiento de cualquier patología que hubiese sido ocasionada por cualquier otra causa.

Además, una mal nutrición o una dieta no saludable, correlacionan con la reducción de los niveles de energía necesarios para cumplir con las tareas del día, con alteraciones en el estado del ánimo y la emocionalidad, con la contextura física, con el endurance cognitivo (rendimiento cognitivo), y posiblemente con influencia en el contenido del pensamiento.

Algunos factores peligrosos son los aditivos necesarios para la conservación de los alimentos, principalmente de supermercados (alimentos con aditivos necesarios como para perdurar el tiempo suficiente hasta ser consumidos, deben soportar trasladados a través de diferentes provincias y regiones, incluso países, muchos más días de lo que resistirían de manera natural).

Los alimentos también reciben una gran cantidad de sustancias tóxicas durante el tiempo de crecimiento de las plantas (por ejemplo plaguicidas) y de los animales (por ejemplo hormonas).

Recordemos que el objetivo principal de un producto generalmente es ser rentable para quien lo produce.

Pero, justamente, son esos aditivos los que pueden afectar tan gravemente nuestra salud y equilibrio psicofísico.

Los conservantes están elaborados por compuestos químicos que contienen sodio (muy utilizado para la conservación de jugos, aderezos, y margarinas). En dosis elevadas relacionado con crisis epileptiformes.

Alimento y Dopamina

Los niveles adecuados de dopamina son necesarios para el rendimiento cognitivo, sin embargo, en niveles excesivos es altamente perjudicial.

El azúcar (por ejemplo) es utilizado como estimulante adictivo, incorporándose en todo tipo de alimentos, galletas, panes, bebidas, e incluso en carnes procesadas, además de las golosinas.

El azúcar influye en los niveles de producción de la dopamina, este neurotransmisor tan importante de la vía de recompensa, involucrado en los estados motivacionales, en los niveles de atención. Como fármaco, la dopamina actúa como simpaticomimético, promoviendo la elevación de la frecuencia cardíaca, la tensión arterial. Y además es el principal neurotransmisor relacionado con las adicciones.

En resumen, la dopamina es un neurotransmisor directamente relacionado con el placer, en sus diferentes niveles.

Un desequilibrio muy alto, por ejemplo, lo pueden provocar las drogas ilegales, como por ejemplo la cocaína, la heroína, y cualquier otro estimulante; debido a que su efecto es justamente provocado por una liberación masiva de dopamina.

En grados menores, la liberación forzada de dopamina, puede ser favorecido por la incorporación de azúcares, provocando similares efectos sobre el comportamiento que las drogas ilegales, obviamente que en niveles menores, porque ha sido menor la liberación de dopamina.

En ambos casos puede desarrollarse una adicción.

Otro neurotransmisor muy importante, concerniente al tipo de alimentación, es la serotonina.

Alimentos y Serotonina

La disminución de los niveles de serotonina se relaciona con los estados depresivos, la ansiedad, y la angustia.

Cuando los niveles de serotonina aumentan, favorece el desarrollo de la autoestima, los estados de relajación, la capacidad para concentrarse, entre otros beneficios.

La serotonina regula el apetito, y tiene implicancia directa sobre otros sistemas de neurotransmisores, como la dopamina (atención, niveles motivacionales, circuito de recompensa y aprendizaje) y la noradrenalina (atención y concentración, múltiples funciones fisiológicas y homeostáticas).

Así como la dopamina puede ser extraída de los azúcares, la serotonina puede ser extraída de frutas y vegetales.

Algunos alimentos son ricos en un aminoácido denominado triptófano, que es precursor de la serotonina: Legumbres (lentejas, soja, garbanzos, entre otros), cereales, frutos secos, frutas (manzanas, naranjas, entre otras), verduras y hortalizas (espinaca, coliflor, lechuga, cebolla, ajo, papas, entre otras) y semillas (por ejemplo de girasol o sésamo).

A recordar: el triptófano no puede ser creado por nuestro organismo, solamente podemos obtener niveles suficientes de triptófano (precursor de la serotonina) a través del consumo de alimentos específicos (son varios alimentos, alimentos entre los que no se encuentran azúcares, ni harinas refinadas, ni procesados).

Alimentación y envejecimiento:

A medida que envejecemos las células cerebrales, que no pueden ser reemplazadas por otras, deben poseer (siempre) una adecuada alimentación (materia prima), para repararse y regenerarse.

Dos nutrientes resultas imprescindibles para el cerebro: las grasas saludables y los antioxidantes.

El 60% del cerebro está compuesto de grasas.

Por ejemplo, las vainas de mielina, que recubren las prolongaciones neuronales, los axones, y permiten una adecuada conducción eléctrica entre las neuronas, poseen un 30% de proteínas y un 70% de grasas.

Para generar una nueva conexión celular, por ejemplo durante la adquisición de nuevos conocimientos, las conexiones dendríticas utilizarán estos recursos (materias primas) para conseguir crear estas nuevas conexiones.

Es posible obtener grasas saludables de alimentos tales como huevos orgánicos, nueces, aceite de oliva.

Y es posible obtener antioxidantes de alimentos tales como frutas y hortalizas frescas.

Conclusión:

Una adecuada alimentación no solo se relaciona con la prevención de enfermedades como por ejemplo la hipertensión, la obesidad, la diabetes, o el aumento patológico de los niveles de colesterol, sino también con el equilibrio emocional, el sentimiento de bienestar, la energía necesaria para afrontar y resolver desafíos y la conservación de la capacidad cerebral para generar nuevos recuerdos y aprendizajes, y para sostener los niveles de atención-concentración.

 

Bibliografía:

Videos recomendados:

  • https://www.youtube.com/watch?v=NeM9anWT4lE
  • Video conferencia sobre patologías y alimentación: https://www.youtube.com/watch?v=wLuTE_qcNKg

Sobre Jorge Quiroga

Licenciado en Psicología, Universidad del Aconcagua, Mendoza, Argentina Estudios: Maestría en Neuropsicología, Instituto Escuela, Hospital Italiano de Buenos Aires, Argentina

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