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reserva cerebral y reserva cognitiva

Reserva cerebral y Reserva cognitiva

Reserva cerebral y reserva cognitiva- hipótesis complementarias.

Reserva cerebral

Es un concepto que define a los factores casi exclusivamente genéticos, orgánicos, capaces de sostener la actividad cerebral dentro de parámetros normales pese a la aparición de una patología, como por ejemplo un proceso demencial.

Se encuentra directamente relacionado al Volumen Cerebral Total (estimado como volumen intracerebral).

Esta hipótesis sostiene que el deterioro cognitivo aparece cuando el volumen cerebral total cae por debajo de un umbral crítico, es decir que las personas con mayor volumen cerebral pueden soportar mejor la carga de la enfermedad (atrofia cerebral) antes de llegar al umbral y presentar la signo-sintomatología clínica.

Los ancianos con mayor volumen cerebral tienen  menos riesgo de déficit cognitivo y de demencia.

Reserva cognitiva

Es un concepto que define al conjunto de factores protectores dados por el desarrollo cognitivo, las estrategias cognitivas, como por ejemplo para el aprendizaje y la resolución de problemas, la adiministración del tiempo en tareas de atención contínua, el vocabulario adquirido y el concocimiento del contexto al cual se pertenece, los patrones de comportamiento, y todas aquellas características soportadas por habilidades cognitivas que permiten sostener una adaptación eficiente, productiva y gratificante para el individuo.

En este sentido, las experiencias enriquecedoras, como por ejemplo la actividad académica, o el desarrollo de hábitos saludables, también favorecen la capacidad para sostener el rendimiento cognitivo dentro de parámetros normales aunque se esté cursando una patología o se padezca algún tipo de injuria cerebral.

La hipótesis de reserva cognitiva sostiene que este factor protector es independiente de la reserva cerebral, aunque algunos estudios demuestran que esto es principalmente válido para la conservación de la memoria.

Esto significa que cuanta mayor reserva cognitiva se posea mayor será la resistencia (para sostener el funcionamiento) más allá de la pérdida de tejido o conecciones cerebrales (reserva cerebral).

En combinación, se estima que un individuo con mayores índices de reserva cerebral y reserva cognitiva tiene más chances de sostener el rendimiento eficiente e independiente (dentro de parámetros normales).

Los mayores niveles de conectividad y desarrollo cerebral, están dados por las experiencias personales, mayor cantidad de años de estudio, mejor el estilo de vida posible, el tipo y calidad de alimentación, y factores genéticos.

Estudios que avalan estas hipótesis:

Estudios posmortem indican que algunas personas que presentaban habilidades cognitivas en promedio normal, sufrían importantes alteraciones en la estructura cerebral.

Estudios específicos, posmortem, demuestran que algunas personas nunca desarrollaron indicios de deterioro cognitivo durante su vida, pero que efectivamente padecían Alzheimer (diagnóstico realizado debido a signos neuropatológicos compatibles con demencia de tipo Alzheimer).

Los autores atribuyen esta falta de signos clínicos la demencia, a que poseían cerebros más desarrollados, con mayor conectividad, y capaces de sostener el rendimiento cognitivo dentro de promedios normales.

Sin embargo, llegado a un punto crítico de deterioro de ambos aspectos: reserva cerebral baja y reserva cognitiva insuficiente, la pérdida de capacidad para el sostén de habilidades dentro de promedio normales será evidente.

Finalmente, algunos estudios indican que la ineficiencia cognitiva observado en las pruebas neuropsicológicas (exista o no un correlato neuroanatómico observable a través de estudios de neuroimagen) es uno de los mejores predictores de la conversión de deterioro cognitivo a demencia.

Resultando fundamental incrementar los esfuerzos terapéuticos y revalorizar la importancia de una evaluación neuropsicológica completa, oportuna, que premita preveer el desarrollo cognitivo de una persona, más allá de la presencia evidente de deficiencias atencionales, de memoria, lenguaje o razonamiento.

Esto contribuye a comenzar con acciones capaces de incrementar la reserva cerebral y la reserva cognitiva, ambos factores protectores de resistencia a la aparición de patologías.

 

Bibliografía:

Sobre Jorge Quiroga

Licenciado en Psicología, Universidad del Aconcagua, Mendoza, Argentina Estudios: Maestría en Neuropsicología, Instituto Escuela, Hospital Italiano de Buenos Aires, Argentina

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